30 de Abril 2010
Era una noche esplendida, íbamos en el carruaje con destino a su casa, la verdad es que me sorprendió el camino por donde pasaba, cruzamos parte del bosque cerca del claro donde yo suelo ir y el lugar donde él me sorprendió, giramos a la derecha donde había un camino que se metía más adentro del bosque y allí estaba, era una casa fantástica, no me podía imaginar que estuviera aquí , nunca me habían dicho que en este lugar tan frondoso hubiera tal mansión, porque era increíble, algo siniestra pero majestuosa, una maravilla.
Mientras que hicimos el recorrido hasta su casa, mantuvimos una conversación muy amena sobre la ciudad y las familias de Perm, no nos dio más tiempo para profundizar en nosotros mismo, pero seguro que durante la noche algo sabré del misterioso hombre que tengo en frente, que me intriga, cada vez que miro esos ojos me desconciertan y me pongo a temblar pero al tiempo me siento atraída por ellos, hipnóticos, difícil de poder resistirlo aunque lo consigo…… de momento.
Llegamos a las puertas de su mansión era igual que él, misteriosa, se veía grandísima e imponente.
Me ayudo a bajar del carruaje, me tendió la mano y la cogí era la primera vez que su piel entro en contacto con la mía y me sorprendí, estaba helado.
-Jens está helado, ¿tiene frio?
-No Aleksandra, es normal en mi, tener estas manos tan heladas, ya estoy acostumbrado, lo que nunca me acuerdo es tener cuidado en tocar, al mantener contacto con otra persona ¿te incomoda?
Oh, como me va a incomodar el contacto de su mano, cuando de un modo u otro he deseado que lo hiciera, no es tan molesta esa mano fría, es extraño que la tenga tan gélida pero le hace más misterioso sí cabe, al fin y acabo, hace que mi piel arda de deseo para que siga haciéndolo, me hace temblar, vibrar, qué más da que estén frías, mi cuerpo desea por estar con él, por sentirle, ese es un mínimo detalle, pero tengo que refrenar esos sentimientos, no sé qué intenciones tiene para conmigo, pero los averiguare.
-No Jens no me incomoda, solo no me esperaba que estuviera tan fría.
-Gracias por ser tan comprensiva a mis heladas manos, es usted adorable Aleksandra, pase a mi humilde hogar.
Se acerco a mí, mirándome con esos ojos tan verdes y maravillosos, quede sin habla, me sujeto de la cintura para adentrarme en la casa mientras me seguía mirando y yo no podía apartar la mía, no recuerdo ni como entre, era como si flotara y no me importara nada más que él, viéndome reflejada en sus pupilas que parecían arder y yo ardía dentro de ellos, me acerqué tanto a él que sentía su respirar en mi cara, estaba extasiada temblaba todo mi cuerpo hasta que me hablo y salí del trance en que estaba sometida.
-Aleksandra ¿se encuentra bien?
-Oh, sí si discúlpeme, no me di cuenta de la cercanía que tenia
Me ruborice de tal manera que no sabía dónde meterme y por supuesto él lo noto.
-Jajajajajaja, no te preocupes estoy encantando de tenerte cerca, eres una mujer maravillosa y realmente hermosa, una delicia.
-Una delicia…. Una forma muy peculiar de llamarme Jens
-Es la verdad, tiene que estar y ser delicioso sentir tu piel y tus labios.
-Que atrevido es usted señor Finkel, menuda forma de hablarme.
-No se moleste Aleksandra estamos aquí para conocernos, es mejor dejarnos las formalidades, vamos a ser nosotros mismos.
-Lo intentare Jens, no es fácil dejar todas esas formalidades cuando solo nos hemos visto 2 veces en toda nuestra vida, dame tiempo y veremos que se puede hacer.
Me llevo hasta un gran salón, era precioso, tenía muchos obras de arte en las paredes, muy antiguas, no sé de qué año eran, pero realmente eran impresionantes, había en el centro una larga mesa de unos 12 comensales y estaba muy bien preparada y decorada, pero al ver donde estaban puestos los cubiertos me decepcione un poco, uno en cada extremo de la mesa, no entendía el por qué de toda esa distancia cuando él quiere que seamos nosotros mismos y conocernos pero bueno, veremos cómo se desarrolla la velada.
Me volvió a coger de la mano, me seguía impresionando su gelidez, no me molestaba pero me parecía tan extraño que estando ya dentro de la casa siguiera tan helado, me resultaba un hombre misterioso, mi sexto sentido me decía que tuviera cuidado que no me fiara, pero soy débil no puedo resistirme a tan maravilloso hombre, es como si me tuviera hipnotizada y tendría que salir corriendo y ahí estaba inmóvil, sin poder hacer nada. Me acerco hasta la mesa donde muy amablemente me ayudo a sentarme para la cena y seguidamente se fue él para su otro extremo.
-Jens, me tiene desconcertada.
-Que ocurre Aleksandra.
-Me pide que seamos nosotros mismos, y veo que estas en la otra punta de la mesa, tan lejos, que de esta manera es muy frio para poder conocernos.
-No se preocupe mi dulce señorita, quería darle a usted intimidad para cenar, yo no suelo cenar mucho y no quería incomodarla mirándola, en cuanto terminemos de la cena tendremos todo el tiempo que quiera para poderme preguntar al igual que yo a ti.
-Está bien, así será.
Llamo a un sirviente con una campanilla que tenía en la mesa, y se abrió una puerta lateral, salió un señor de unos cincuenta años, parecía cansado, de unos ojos marrones oscuros, canoso y bastante alto, Jens le pidió que empezara a servir la cena, y en tan solos cinco minutos estaba ya sirviéndome una sopa, estaba deliciosa y seguía sacando platos cual más exquisito, pero me choco una cosa, Jens no comía o por lo menos yo no lo veía comer, lo que si hacía es beber, y sinceramente el vino estaba excelente de una buena coseña, un vino francés, pero beber tanto podría ponerse ebrio, supongo que estará acostumbrado a ello y no le afectara como puede hacérmelo a mí.
Terminamos de cenar, bueno sinceramente termine de cenar, pasamos a un saloncito y ahí nos tomamos un té mientras que hablábamos sentados en un sofá de dos plazas, el estaba tan cerca de mí que nuestros cuerpos parecían echar chispas.
-Bien Aleksandra dime cosas sobre ti.
-Yo? Jens me gustaría hacerle unas preguntas en puesto de ir contando mi vida.
-Pues pregunta lo que quieras
-¿Lleva mucho tiempo viviendo en Perm?
-Pues muy poco tiempo Aleksandra, unos meses nada más
-Nunca le había visto ni sabido de que estaba por aquí hasta la fiesta de mis padres y ¿a qué se debe el estar por esta ciudad? ¿Negocios?
-No, no necesito trabajar, tengo titulo nobiliario, mi familia siempre ha tenido mucho dinero desde tiempos remotos, tenemos patrimonios que van dando sus frutos con personas competentes que nos llevan todos los negocios y podemos seguir viviendo sin preocuparnos mucho.
-Vaya eso es genial y que busca por aquí?
-Pues a una compañera con la que compartir mi vida, mis noches de soledad.
-¿Y se ha fijado en alguien en concreto?
-Aleksandra, o te haces la despistada o no quieres darte cuenta, de la que la mujer que me interesa eres tú.
Me quede helada, sonrojada, humillada, no sabía cómo tomarme esto, pero que impresentable hablarme de esa manera, no lo debo ni quiero consentir, nadie ha osado hablarme de esa manera, a la vez me sentía halagada porque la mujer que le interesa soy yo pero no son formas de tratarme, no cuando alguien le interesa de una forma especial, no he visto hombre menos romántico que a Jens, me levante de sopetón del sofá y lo encare para decirle cuatro cosas bien dichas.
-Eres de lo peor que me he podido tirar a la cara, pero ¿cómo me puedes hablar de esa manera? ¿Quién te has creído que eres? Si quieres algo de mi te aseguro que no vas por buen camino.
-Mira, como me encantas cuando sacas tu mal humor, tu fuerza y rebeldía, me interesas y mucho, desde la primera noche que te vi en la fiesta que organizaron tus padres, me siento atraído por ti, lo que quiero lo consigo y lo tengo.
-Muy seguro estas de ti mismo para afirmar eso, de que me vas a tener y me vas a conseguir.
-No dudes que sí, mi queridísima Aleksandra.
-Esto ya me parece fuera de lugar, de verdad que me dejas impresionada, cuando te pones tan impertinente, me hace querer odiarte, no soporto a los hombres como tú, con esa arrogancia y prepotencia, sabes…… esta velada por mi parte se ha acabado.
Me gire y me encaminada a la puerta para ver si estaba allí mi abrigo y en menos que de un segundo antes de que pudiera terminar el giro para marcharme me cogió del brazo estiro de mi, con tanta fuerza que golpee en su pecho, me abrazo, me tenia inmovilizada y cuando lo mire a la cara para reprimirle, sin esperarlo me beso, me resistí, pero por mucho más que luchara no podía zafarme de su abrazo y menos de su boca, se reía entre dientes, notaba su júbilo por la lucha que tenia para despegarme de él, me apretó más fuerte y sus labios eran más apremiantes, su lengua jugaba con mis labios buscaba la mía pero no tenia respuesta, el sabia que en algún momento flaquearía por que parecía que sabia como me sentía, notaba mi estado de ánimo pero seguía sin aflojar ni un milímetro, empecé a flaquear, mis fuerzas, mi voluntad se estaba haciendo añicos y eso me daba miedo, sus manos aflojaron el abrazo y con una de ellas subió por mi espalda acariciándome, cuando llego el termino del vestido sus dedos fríos tocaron mi piel, lo cual esa sensación me hizo hacer un pequeño gemido estaba entre una mezcla de placer y de quemazón que sentía por cada franja de donde pasaba los dedos y llego hasta el cuello donde me agarro y apretó mas mi cara, mi boca sobre la suya, con la otra mano bajo hasta el final de la espalda apretando mis caderas contra las suyas y ahí es cuando ya no pude resistirme, mi voluntad se hizo pedazos y deje de luchar, me deje llevar y respondí al beso, mis labios se entreabrieron, su lengua paso entre ellos acariciando mis labios buscando mi lengua que al final encontró, esperándole, nos besamos con tanta fogosidad, que me costaba hasta de respirar, mi cuerpo temblaba al notar el suyo apretando el mío, no había ni un hueco de mi cuerpo y de mi ser que no estuviera en contacto con el suyo sus manos se movían más insistentes me acariciaba y al son de esas manos mi cuerpo bailaba era como si toda la vida lo hubiera estado haciendo, besar a Jens Finkel.
Después de unos minutos tan fogosos soltó su boca de la mía y abrí los ojos, me asuste cuando le mire, le había cambiado la cara era más dura, siniestra, sus ojos eran oscuros tenía unas facciones que daban miedo, me aleje de él para comprobar si era verdad lo que estaba viendo, pero Jens me sonrió, esos labios, esa boca a la que tanto deseaba me hizo verle, ver que todo estaba bien no se qué delirio tenia y que es lo que paso pero en un momento pensé que no era él, si no otra persona alguien más terrorífico y no podía saber el que, pero ahí estaba, este maravilloso hombre al que sin saber cómo me estaba enamorando de él, le sonreí, me acerque y le volví a besar tiernamente.
Antes de perder otra vez el conocimiento me aparte y lo mire a los ojos, que en ellos veía deseo, pasión y algo más que no podía identificar.
-Jens no puedo resistirme a lo que es evidente, te quiero, quiero pasar contigo el resto de mi vida, has ganado, has conseguido tenerme totalmente en tus brazos.
-Ya te lo dije mi querida Aleksandra, consigo todo lo que quiero y lo que quiero eres tú, a ti, y estaré aquí mañana noche, ven a mi casa otra vez, te mandare un carruaje para traerte a mi lado.
Me exaspera cuando habla con esa arrogancia pero estaba loca por él en esos momentos.
-¿Mañana noche? Y por qué no salimos mañana por la mañana a pasear a caballo ¿te apetece?
-No puedo Aleksandra, tengo cosas que hacer y no puedo dejarlo pendiente, mañana sobre las ocho tendrás un carruaje en la puerta de tu casa.
-Bien, como quieras, esperare impaciente para volver a tu lado.
Me despedí de él, no volvió conmigo a casa, eso me molesto, podía ser algo mas cortes pero bueno creo que lo tengo que querer tal como es, aunque me pueda sacar de quicio y él sabe hacerlo, le es fácil pero lo que no podía evitar es que mi corazón palpita por él, por su cuerpo, por sus labios, tengo la sensación de que algo pasa, esa cara después de haberme besado estoy segura de que fue real, pero también puede haber sido fruto de mi falta de oxigeno por el apasionado y salvaje beso que me dio Jens, mi Jens, esta noche no podre dormir ansiosa de que llegue mañana noche y poder estar con él, nerviosa y emocionada pasare todo el día pensando en sus ojos y esa boca a la que tanto adoro y ya echo de menos.


1 comentario:
xDDDDDDD
a la espera de la noche siguiente me quedo :))
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