No hay día sin su noche, cerrada, oscura, donde todas las almas se esconden. Noche, fiel compañero de soledad que me abrazas y me dejas sin aliento. Añorando el sol, su calor, su olor. No puedo alejarme de ti porque mi vida depende de ello, desde tu beso inmortal vivir de esta forma es lo que tengo. En tus sombras querida noche me cobijo para que me ayudes a vivir, vigilando mis presas, para darles el dulce beso del sueño eterno. Mi silencioso compañero a tus sombras mi alma entrego.

miércoles, 15 de junio de 2011

Sin rumbo

Vagando por los caminos designados de la vida,
existencia a la que me da miedo enfrentarme
por que el tiempo para mi ya no es importante
si no lo que vivo en el transcurso del día a día,
no importa otra cosa que disfrutar de momentos,
esos a los que siempre se recordaran con una sonrisa,
bellos momentos de felicidad
apurando hasta el mas mínimo detalle
y pensar en que en algún momento fui lo que quería ser
y estar donde tenia que estar
tengo mucho que vivir todavía y
por tantos años que llevo vividos siempre aprenderé cosas nuevas
de nuevas almas que se cruzan en mi camino
esas que me aporten paz y felicidad
para que se enriquezca mi  alma ya  que es una atormentada
y perdida por este viaje en tinieblas sin saber a donde llegar
pero convencido estoy que algún día esa calma llegara.

lunes, 13 de junio de 2011

Horizonte perdido


Eterna noche que en tu seno me acojes 
con tu luna iluminando mi camino
las estrellas marcan mi destino
horizonte sin fin 
mis días de agonía por una vida eterna 
donde estará mi lugar?, donde encontrar la paz?
en tu silencio me escucho, me encuentro a mi mismo
solo, sin rumbo y sin perder aliento del camino que marca 
esta noche iluminada, luna guíame el camino correcto que si no encuentro 
el lugar de destino eternamente estere perdido.


martes, 1 de febrero de 2011

capitulo 7 MI DIARIO "HSITORIA DE UNA VAMPIRA"

12 de mayo  
Después de la impresión de verle ahí y no comprender el cómo había podido llegar, me levante de la cama y me tire a sus brazos, loca de alegría por verle, le bese como tantas veces me había imaginado que lo hacía cuando estuviera con él, mi cuerpo era como una corriente eléctrica, del anhelo que sentía por sus manos cuando tocaban mi piel, seguí con ese beso, no quería que se acabara nunca, pero pare para mirarle, mirar esos ojos verdes que tanto me desconcertaban, ahí estaba, mi Jens, mi adorado amor, lo lleve a la cama, se sentó al lado mío y nos miramos, diciéndonos todo con la mirada, hasta que me di cuenta de una cosa, no sabía cómo había entrado en mi habitación.
-Jens, como has llegado hasta aquí?
Jens seguía mirándome a los ojos, parecía que quería decirme algo pero no sabía cómo hacerlo.
-Que va mal? Hay algún problema, mi amor?
-Tengo que hablar contigo, quiero decirte algo que va a ser una locura para ti, pero quiero que comprendas que soy yo, que te amo, que quiero pasar la eternidad contigo.
Sus palabras verdaderamente me asustaban, mi sexto sentido me decía que algo pasaba y de pronto me acorde de todos los sueños que tuve, verdaderamente me aterraba de que fueran verdad, pero estaba dispuesta a oírle fuera lo que fuera.
-Bien, dime, estoy lista, que tienes que decirme que tanto te cuesta.
-Confías en mi?
Yo asentí con la cabeza, mi corazón se salía del pecho.
-No soy lo que soy, esto es una fachada, un día hace mucho tiempo era así, tal cual me ves, pero cambie hace muchos años.
-Que quieres decirme Jens, me tienes asustada.
-No quiero que te asustes, no por lo que soy, me fui unos días para pensar el que hacer, pero no puedo estar sin ti, es tan fuerte el sentimiento de tenerte en mi brazos, el de poseerte, que no quiero hacerlo de malas maneras, quiero ser tu compañero para el resto de nuestra existencia.
-Jens, por favor, me tienes en ascuas, suéltalo ya.
-Soy un vampiro Aleksandra.
Me quede atónita, eran verdad mis sueños, esos sueños que me advertían del peligro, esa cara que veía en ciertos momentos, todo era cierto, no sabía cómo reaccionar a todo lo que estaba pasando, un vampiro!,  por dios, esto tiene que ser una broma, mi reacción a la palabra vampiro me hizo tener un acto reflejo y fue hacerme para atrás con un quejido por la impresión, me quede sin habla, sin saber que decir, y él me miraba para ver mi reacción a todo lo que me había dicho, su cara era algo difícil de leer, no sabía cómo expresar el contenido de sus ojos en estos momentos, cuando siempre nos habíamos dicho todo sin hablar, solo con mirarnos, empezaron a ensombrecerse por mi mutismo, hasta que rompió el silencio.
-Estas bien Aleksandra?
-No sé como estoy Jens, no me esperaba esto para nada, no sé a qué atenerme con la noticia que me has dado, vas a matarme?
Se quedo mirándome, seguía sin saber cómo decirme las cosas para no asustarme, supongo que sea eso.
-En un principio era mi intención, hueles tan bien, tienes que estar deliciosa, pero te vigilaba, fui conociéndote, mi corazón helado de siglos sin recordar esos sentimientos que creía desaparecidos, empezaron a surgir contigo, no sabía cómo controlarlos, eran ya agua pasada, todo eso eran mis sentimientos como humano, pero contigo han vuelto, me fui para alejarme de ti, era todo tan nuevo, pero no puedo Aleksa, no puedo estar sin ti, te amo.
Me quede aun mas petrificada, helada, al impacto de la noticia, no sabía a qué atenerme y mi cuerpo no reaccionaba, no podía creer que él fuera un vampiro, me estaba gastando una broma de mal gusto, no podía creérmelo, tengo que temerle? Que debo de hacer? Es tan complicado, tengo un colapso de emociones, si salir huyendo de él, abrazarlo o dejarlo todo surgir, amo a este hombre, pero…… hombre es la palabra para definirlo?, se convertirá en un animal repelente, se descontrolara cuando tenga hambre?, seguía mirándolo para ver a ese vampiro que decía que era, pero no me lo mostraba, me saco de mis pensamientos cuando volvió hablar.
-Tienes miedo Aleksa?
-No, supongo que es porque todavía no soy consciente de lo que me estás diciendo. Que va a ocurrir ahora? Que vas hacerme?
-Llevarte conmigo, convertirte en una vampira y pasar la eternidad juntos, te enseñaré a cazar y todas los secretos de esta vida inmortal.
-Jens, te amo, lo sabes, pero todo esto me da mucho miedo. Va a ser esta noche cuando me conviertas?
-No, si tú no quieres, te daré tiempo para que te hagas a la idea, pero sea como sea te vienes conmigo.
Me impresionaron esas palabras, “sea como sea te vienes conmigo”, veo que tengo pocas opciones de que esto termine de buena manera, siendo yo todavía humana.
-No tengo opción por lo que veo.
-Es que no me amas, Aleksa?
-Sí, si te amo, pero dejar mi vida, sabes que adoro esta vida que llevo, y lo que me ofreces es totalmente desconocido para mí y no sé si realmente tu forma de vida la quiero llevar.
Vi como cerraba los ojos y pensaba en sus cosas, supongo el que hacer conmigo, me asustaba mucho esta situación, tenía miedo de que me hiciera daño, espero que todo el amor que me tiene no sea para hacerme sufrir, aterrada como estaba me levante de la cama y me acerque a él, sus instintos fueron rápidos, apenas me di cuenta de cuando él se acerco a mí y me abrazo, me quede mirándolo a los ojos buscando algún signo por el  cual debería asustarme, pero no lo vi, me miro fijamente a los ojos y me beso, era un beso violento, ardiente, no se estaba cortando nada en mostrar su deseo y pasión, esa pasión que hacía que mi cuerpo reaccionara igual que el suyo, me levanto y me llevo en brazos a la cama, todo esto sin dejar ni un momento de besarme, me tendió en ella y fue cuando me dejo de besar, no pude resistirme y me tire a sus brazos empecé violentamente a quitarle la chaqueta, el me ayudaba en esas prisas, desabrochándose la camisa y quitándose los pantalones, todo ello mientras que nos besábamos frenéticamente, me faltaba el aliento, me volvió a tumbar en la cama, se puso encima de mí, sentir su cuerpo helado contra el mío, su mano acariciaba mi pierna desde el tobillo hasta el muslo, subiéndome el camisón que llevaba puesto, gemía por tantas emociones juntas, deseo ardiente mezclado con su mano gélida, adoraba a este vampiro, se me quitaron todos los miedos porque lo deseaba, me quito el camisón con un tirón inesperado, estábamos los dos desnudos, desbordados por la pasión que sentíamos el uno por el otro, dejo de besarme en la boca y paso por mi cuello, mi pecho, mordisqueaba por donde iba, notaba sus colmillos rozar mi piel y yo me estremecía por esa sensación, sus manos eran rápidas y muy efectivas, estaba totalmente excitada y  perdida por esas emociones, nunca había sentido esto, gemía sin parar, me faltaba el aire por la excitación, no me importaba nada, ni mi virginidad ni que él fuera vampiro, solo lo deseaba y quería que me hiciera el amor, volvió a subir a mi boca, su lengua jugaba con la mía, éramos uno, dos almas unidas por un sentimiento, el empezó hacerme el amor, estaba en el limbo, lo sentía dentro de mí, tenía la impresión de que iba a perder el conocimiento por todo lo que estaba sintiendo, sin darme cuenta con un ligero movimiento me levanto y me puso de espalda a él, seguía  acariciándome con tanta intensidad que gozaba con todo mi ser, no había rincón de mi cuerpo que no estuviera excitado, mientras me acariciaba el pecho, mi cuerpo entero, gemía y gemía sin parar, me cogió del pelo y lo aparto a un lado, dejo mi cuello al descubierto, la pasión era irrefrenable, me sentía desfallecer, de pronto me mordió el cuello, en esos momentos fue  como si la tierra se hubiera parado, mi corazón se hubiera detenido, fue una explosión de emociones, todas atropellándose por salir de mi cuerpo, temblaba todo mi ser, era todo nuevo, nada que en toda mi vida había sentido, tanto éxtasis… se fueron desvaneciendo esas sensaciones tan maravillosas, me sentía cansada y enormemente feliz y me sumí en un sueño profundo a lo que no recuerdo nada de lo que paso después.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

capitulo 6 MI DIARIO "HISTORIAS DE UNA VAMPIRA"

2 de mayo
Estaba en la cama, junto a Jens, me acariciaba la pierna con esos dedos gélidos, se me ponían la piel de gallina al notar sus caricias, me excitaba tanto que él que me tocara, paso a besarme la pierna, subía poco a poco, con  cada beso sus manos la seguían, no paraba, yo cada vez más me excitaba, gemía por tantas emociones juntas, llego a la parte de mi muslo, besando sin parar, su lengua seguía como un camino hasta mi ingle, era como si siguiera el recorrido de mi vena hasta llegar a la parte superior de mi muslo y de pronto, note unos pinchazos, me había mordido¡, no era agradable, quería quitármelo de encima pero no podía, era muy fuerte.
-Jens, Jens, para por favor, me haces daño.
Y de pronto levanto la cabeza y me miro, me quede helada, era un monstruo, esa cara, Dios mío¡, no podía creerlo, ahí estaba esa cara, estaba extraño, sus ojos parecían venidos del infierno, rojos como rubíes y alrededor llameaban, su boca con unos dientes extraños y llenos de sangre, y reía, no decía nada pero ahí estaba, riéndose, disfrutando de lo que estaba haciéndome, mire en muslo y estaba sangrando, me puse a chillar y patalear, pero no podía quitármelo de encima, me aferraba, no me soltaba y empecé a gritar y gritar…. Del mismo agobio me desperté, jadeaba de la angustia que tenia, gracias a Dios que era todo un sueño, mire alrededor de la habitación, la ventana estaba abierta, ¿Qué hacia abierta? ¿Por qué había soñado esto tan horrible de él? me inquietaba, no comprendía, su cara, esa cara que he visto un par de veces ahí estaba, pero daba más miedo, ¿Qué era todo esto? ¿Significaba algo este sueño?, me levante de la cama y me disponía a darme una baño caliente, relajarme para quitarme este mal cuerpo que tenia, me mire al espejo, me asuste lo que vi, mi labio estaba hinchado, no era mucho pero ahí tenía esa herida, como si me hubiera salido fiebre y me dolía,  ¿Qué es esto? Y de pronto recordé, era el mordisco que me dio anoche Jens, no parecía tanto, su marca, recordé esos besos que tanto me dejaban fuera de control y tanto ansiaba, de pronto, otra vez me venía la imagen de esa cara tan horrible, me metí en el agua caliente, eso me relajaba y se me paso el tiempo, tranquila pensando en esos besos, echándole de menos, pero mi subconsciente estaba alerta y no comprendía el por qué de esa situación,  intentaba a toda costa quitarme esos pensamientos de encima.
Pase un día muy raro, sin saber todavía de Jens, me dijo que iba a estar unos días fuera, pero echaba de menos estar con a su lado, y eso que fue anoche cuando estuve con él, termino el día y me fui pronto a la cama, para que pasaran los días mas rápidos, hasta que el regresara a mí.
Seguía durmiendo inquieta y tuve otro sueño muy raro, esta vez era en su jardín, estaba en su templete, sentada, esperando a que llegara pero sentía que me vigilaban, notaba ojos mirándome, miraba y no veía  a nadie, pero ahí estaban, esos ojos incomodándome, oí un sonido gutural.
-¿Quién anda por ahí? ¿Jens eres tú?
Y nadie contestaba, pero no estaba sola, cada vez oía ese sonido gutural más cerca y estaba aterrorizada, lo escuchaba por distintos sitios, miraba y seguía sin ver a nadie, en unos de esos vistazos que hice encontré unos ojos, eran esos ojos que le vi a Jens en el sueño, rojos ardientes, y salí corriendo, corría pero era de noche, no conocía el jardín tan bien para ir divagando en la oscuridad, seguía en mi escapada de esos ojos mortificándome, pero ellos me seguían, empecé a oír su risa, cada vez más cerca y oía como mencionaba mi nombre, era como un susurro siniestro que me hacía correr mas y mas, pero no avanzaba, la voz estaba más cercana, mire atrás para ver si me seguía y tropecé, me caí todo lo larga que soy, cuando me di la vuelta ahí estaba, al principio no lo reconocía , era Jens, con esa cara de demonio que tenia, era surrealista no podía creerlo y se me echo encima riendo y enseñándome esos dientes tan afilados, gritaba a todo pulmón, nadie acudía a mi rescate, a salvarme de ese hombre tan horroroso, lo tenía tan cerca y me tenia atrapada por las muñecas no podía moverme, se reía sin parar y me enseñaba los dientes, resultaron ser colmillos lo que se veía tan grandes, deseosos de morderme, se notaba lujuria en sus ojos y yo suplicaba.
-No me hagas daño, por favor, por favor.
-Aleksandra, no me temas, no quiero hacerte daño, te deseo, te quiero, todo tu ser, todo lo que eres.
Y de pronto se lanzo a besarme, no pude resistirme, adoraba sus besos, pero sus manos hoy me tenían sujeta y no podía moverme, mi voluntad se fue apagando y me relajaba notando sus labios, jugando con los míos, soltó una mano y mi mano la pase por su cuello, acariciando su pelo, lo atraía hacia mi mientras que el me acariciaba, desde mi pecho hasta mi cintura, bajaba la mano hasta mi muslo, empezó a levantar el vestido y lo consiguió, empezó a acariciarme la piel de mi pierna izquierda, apretaba por la pasión y el frenesí que sentía por mi boca, mis labios, por todo, pero me quedaba la duda si realmente quería solo mi sangre, temía que me mordiera y me matase allí mismo, no creía en estas cosas, no podía ser cierto, paro de besarme y se acerco a mi cuello, lamio mi vena que estaba hinchada por la presión de su cuerpo, por la excitación que tenia, me miro, abrió la boca y se lanzo a morderme, me puse a gritar desesperada por quitármelo de encima y ahí fue cuando me desperté, estoy aterrorizada ya eran dos noches seguidas con unos sueños extraños, me levante para ir al servicio a lavarme la cara y despejarme, cuando me incorpore pegue un grito que lo sofoque tapándome la boca, mire mi pierna cuando iba a bajar de la cama y encontré un morado, me lo toque y me dolía, era reciente, no comprendía como eso estaba ahí, imagine que me daría un golpe yo sola con lo tremendo del sueño, estaba invadida por una serie de emociones que me iban a volver loca, finalmente me levante para ir a lavarme la cara y volví a encontrar la ventana abierta, pero…… no podía comprender nada, estaba cerrada de eso estoy segura, oh no? Me lave la cara y me volví a la cama pero ya no pude dormir mas, tenía miedo de volver a soñar esas cosas tan horribles, mi Jens no es así, no puede ser así, pero mi subconsciente parecía decirme algo y yo no lo quería creer, amaba a ese hombre.
Pasaron dos días mas, al final conseguí dormir una noche de tirón, habían pasado tres días desde la última noche que estuve con él, no tenía sentido nada, pero deseaba estar a su lado, lo añoraba y mucho.
No hacia prácticamente nada en todo el día, hablaba con mis padres, salía a pasear con mi caballo, fui al rio donde siempre solía ir, cene con mis padres, fue muy ameno, me preguntaron por Jens y les informe que estaba de viaje y esperaba que pronto llegara, lo deseaba con todo mi ser.
Volví a soñar esa noche con él, eran tormentosos esos sueños, me veía corriendo y corriendo huyendo de él, pero se me adelanto, no sé como lo hizo pero ahí estaba delante de mí, con esos ojos tan rojos y su sonrisa socarrona, tanto miedo que tenía que me puse a gritar y me desperté de sopetón, mire por la habitación y para mi sorpresa, la ventana estaba abierta, pero esta vez no estaba sola.
-Buenas noches Aleksandra, mi amor.
Y me quede helada, petrificada por lo que estaba viendo, ahí estaba, Jens, en mi habitación con esa media sonrisa socarrona.

capitulo 5 MI DIARIO "HISTORIA DE UNA VAMPIRA"

1 de mayo 2010
Dormí muy bien esa noche, contenta de habernos dicho lo que sentimos el uno por el otro, tengo la sensación de que todo fue muy rápido, en circunstancias normales una no se enamora tan pronto pero con cuestiones del corazón, no se puede remediar todos estos temas y lo que tenía claro es que estaba enamorada de él, pero me fastidiaba no verlo hasta la noche, me encantaría pasear, ir almorzar, estar más tiempo a su lado, es lo que me toca vivir hoy, ansiosa de que llegue el carruaje para ir a su casa y estar otra vez a su lado.
Pase un día revuelto, iba de aquí para allá en la casa, nerviosa, mirando mi vestidor para ver que vestido ponerme esta noche y estar realmente hermosa, es una tarea que no me resultaba difícil pero quería estar espectacular para mi Jens.
Eran las seis y media de noche, bueno digo noche porque aquí en Perm anochece pronto, llamaron a la puerta y era mi carruaje para ir al lado del hombre al que amaba, ya estaba lista así que me metí en él y me dispuse hacer el trayecto a la mansión, ansiosa y emocionada.
Mis padres se sorprendieron que volviera hoy también a cenar a casa de Jens, pero realmente se sintieron satisfechos porque veían que era feliz de estar con él y ellos lo vieron como una futura boda, ellos deseaban ya que su hija se casara, vaya y yo, en estos momentos también, cuando siempre he sido del pensamiento que no quería casarme, quería hacer cosas antes de hacerlo, pero creo que con Jens no tendré problemas en viajar y ver mundo, sería maravilloso, mi sueño completo. Me sumí en mis pensamientos y cuando menos me lo esperaba ya estábamos en la puerta de la mansión, el cochero me abrió la puerta del carruaje y me ayudo a salir, cuando me dispuse a subir las escaleras la puerta se abrió, era ese hombre tan cansando que vi anoche, el cual ni su nombre conocía.
-Buenas noches señorita Lébedev
-Buenas noches, ¿no está el señor Finkel?
-Si señorita, ahora se reunirá con usted, permítame acompañarla hasta el salón, el señor no tardara en estar con usted.
-Muy bien…
Me fastidiaba no saber cómo era su nombre, si le necesitaba para algo no sabría como llamarle, soy respetuosa y me gusta llamar a las personas por su nombre y sobre todo con el servicio.
-¿perdone, me puede decir su nombre?
-Me llamo Harry señorita.
-Ah bien Harry, encantada
-Gracias señorita, lo mismo le digo, si no me necesita me retiro para mis quehaceres, el señor enseguida viene.
-Bien Harry, aquí esperare.
Me quede esperando a que Jens se reuniera conmigo, estaba admirando un cuadro de algún familiar suyo cuando, de pronto, me cogían de la cintura, me agarro fuertemente y me apretó contra él, mientras susurraba mi nombre al oído, la piel se me erizo, acariciaba mis caderas, mi vientre, subía por mi cintura hasta llegar a mi pecho, mi respiración se entrecortaba, el besaba mi cuello, y yo jadeaba del placer de notar sus besos, estaban helados pero ardientes a la vez, me dio la vuelta y me beso en los labios, empezó siendo un beso inocente pero se iba haciendo más fogoso, más apremiante, buscaba mi lengua a la que encontró y respondió a ese beso tan apasionado, mi cuerpo flotaba, estaba en el limbo, apreciando cada detalle de su beso, sus manos acariciándome, deseaba a este hombre con todo mi ser, lo que más me sorprendió es que me mordiera el labio, un mordisco sutil pero di un respingo al notar un pinchazo, al tiempo que me acariciaba con la lengua en los labios, note ese sabor de la sangre en mi boca pero él lo aliviaba, chupaba mi labio y estaba extasiada, me resultaba excitante ese juego suyo,  cuando pude abrir los ojos vi algo extraño en su mirada, volví a ver esa cara tan siniestra que había visto antes y me desconcertada, abrí los ojos como platos y él se dio cuenta de la reacción que tuve  y de pronto se volvió, me dio la espalda y se alejaba de mi.
-Jens, ¿Qué fue eso?
-Nada, no fue nada.
Se dio la vuelta, dándome la cara y estaba bien, como siempre, no sabía que había sucedido pero era algo extraño y en esos momentos me daba algo de miedo, miedo a esa cara, esos ojos tan extraños que me miraban como si fuera, una presa, una gacela a la que cazar.
Me estuvo enseñando la mansión, las habitaciones donde estaba su despacho, su sala de lectura, era impresionante tenía una biblioteca inmensa, me encantaba leer, ahí me perderia de buen agrado, llegamos a su dormitorio era grandísima, tenía hasta una pequeña salita donde se podía sentar a leer, o escribir, yo no saldría en todo el día estando con él, su cama era de unas dimensiones bastantes amplias, para perderse debajo de las sabanas y dejar nuestra pasión por doquier, pero no fue así, pasamos una buena noche, hablando, reímos, estaba encantada de estar con él, no quería irme a casa, quería estar siempre a su lado, me sentía muy a gusto, pero de vez en cuando venían los flases en mi cabeza, el rostro con el que me miraba después del beso, me inquietaba y no sabía el por qué.
Dimos un paseo, me estuvo enseñando los jardines de su palacete, eran muy bonitos  y seguros que a la luz del día era mucho mejor, pero el estar con él, paseando en una noche tan perfecta, me daba igual que fuera de noche que de día, nos paramos en un templete, era muy acogedor e intimo, estaba iluminado con unos farolillos, habían unos bancos donde podíamos sentarnos y eso hicimos, nos sentemos en uno y nos miramos a los ojos, esos ojos verdes que tanto adoraba, sin decir una palabra, solo con mirarnos nos decíamos un todo, y me volvió a besar, sus besos hacían que no pudiera moverme, era una fuerza superior a mí, como si se apoderara de mi cuerpo, de mi ser, era una fuerza de tal magnitud que estaba a su merced, al tiempo que me excitaba cuando me besaba de esa manera, me sentía vulnerable y eso me asustaba en cierto modo, pero ahí estaba, saboreando esos labios, sintiendo esas manos que me apretaban contra su cuerpo, el cuerpo que tanto deseaba tener, poseer y que él me poseyera, no podía respirar, me ahogaba tanta excitación y tuve que frenarme, porque me iba a dar un colapso, el noto mi falta de aliento y dejo de besarme, me miro y le salió esa media sonrisa suya que tanto me desconcertaba, no sabía que era tan gracioso, pero a mi pesar tenía que irme a mi casa.
-Jens, debo irme.
-Si, lo sé, pero….   No me apetece nada dejarte ir.
-¿no me acompañas a casa?
-¿quieres que lo haga?
-Por supuesto que sí, quiero que vengas, no deseo separarme de ti pero tengo que ir a mi casa, una señorita como yo, respetable, no puedo ir levantando murmullos.
-No me importa la gente, ni lo que digan ni dejen de decir.
-Me parece bien, pero es hora de retirarme.
-Bien, pues vayamos entonces.
El viaje de regreso fue duro, no deseaba despegarme de él, era un hombre que me hacía sentir adicción por estar a su lado, por sus besos, por sus manos, por estar con él y no sabía que es lo que podía ser, nunca me había pasado y sinceramente me extrañaba, era tan fuerte la atracción de estar a su lado, que no la veía normal, puede que fueran tonterías mías, pero nunca había experimentado nada de esto con un hombre, pero deje esos pensamientos para más tarde, ahora quería aprovechar todos los minutos que me quedaban por estar a su lado, llegamos a casa, para mi desgracia y me dispuse a despedirme de el.
-Buenas noches, Jens
-Buenas noches Aleksandra, que descanses.
-Si, así lo espero, haz tu lo mismo, ¿Cuándo nos volveremos a ver?
-Pronto, tengo que salir unos días por trabajo pero en cuanto llegue vendré a por ti.
-Oh, vaya, un viaje, te echare de menos.
-Yo también, buenas noches Aleksandra, dulces sueños.
Me beso en los labios, un beso casto, pero no se que tenían sus besos que me descolocaba, mi pulso se aceleraba deseando que no parase nunca de hacerlo.
 No me había dicho nada de su viaje de negocios y me puse muy triste, no sabría cuando lo volvería a ver, pero le esperare, con el recuerdo de sus besos y sus manos sobre mi piel que tanto ardían por volverlos a sentir.

martes, 14 de diciembre de 2010

capitulo 4 MI DIARIO "HISTORIA DE UNA VAMPIRA"



30 de Abril 2010
Era una noche esplendida, íbamos en el carruaje con destino a su casa, la verdad es que me sorprendió el camino por donde pasaba, cruzamos parte del bosque cerca del claro donde yo suelo ir y el lugar donde él me sorprendió, giramos a la derecha donde había un camino que se metía más adentro del bosque y allí estaba, era una casa fantástica, no me podía imaginar que estuviera aquí , nunca me habían dicho que en este lugar tan frondoso hubiera tal mansión, porque era increíble, algo siniestra pero majestuosa, una maravilla.
Mientras que hicimos el recorrido hasta su casa, mantuvimos una conversación muy amena sobre la ciudad y las familias de Perm, no nos dio más tiempo para profundizar en nosotros mismo, pero seguro que durante la noche algo sabré del misterioso hombre que tengo en frente, que me intriga, cada vez que miro esos ojos me desconciertan y me pongo a temblar pero al tiempo me siento atraída por ellos, hipnóticos, difícil de poder resistirlo aunque lo consigo…… de momento.
Llegamos a las puertas de su mansión era igual que él, misteriosa, se veía grandísima e imponente.
Me ayudo a bajar del carruaje, me tendió la mano y la cogí  era la primera vez que su piel entro en contacto con la mía y me sorprendí, estaba helado.
-Jens está helado, ¿tiene frio?
-No Aleksandra, es normal en mi, tener estas manos tan heladas, ya estoy acostumbrado, lo que nunca me acuerdo es tener cuidado en tocar, al mantener contacto con otra persona ¿te incomoda?
Oh, como me va a incomodar el contacto de su mano, cuando de un modo u otro he deseado que lo hiciera, no es tan molesta esa mano fría, es extraño que la tenga tan gélida pero le hace más misterioso sí cabe, al fin y acabo, hace que mi piel arda de deseo para que siga haciéndolo, me hace temblar, vibrar, qué más da que estén frías, mi cuerpo desea por estar con él, por sentirle, ese es un mínimo detalle, pero tengo que refrenar esos sentimientos, no sé qué intenciones tiene para conmigo, pero los averiguare.
-No Jens no me incomoda, solo no me esperaba que estuviera tan fría.
-Gracias por ser tan comprensiva a mis heladas manos, es usted adorable Aleksandra, pase a mi humilde hogar.
Se acerco a mí, mirándome con esos ojos tan verdes y maravillosos, quede sin habla, me sujeto de la cintura para adentrarme en la casa mientras me seguía mirando y yo no podía  apartar la mía, no recuerdo ni como entre, era como si flotara y no me importara nada más que él, viéndome reflejada en sus pupilas que parecían arder y yo ardía dentro de ellos, me acerqué tanto a él que sentía su respirar en mi cara, estaba extasiada temblaba todo mi cuerpo hasta que me hablo y salí del trance en que estaba sometida.
-Aleksandra ¿se encuentra bien?
-Oh, sí si discúlpeme, no me di cuenta de la cercanía que tenia
Me ruborice de tal manera que no sabía dónde meterme y por supuesto él lo noto.
-Jajajajajaja, no te preocupes estoy encantando de tenerte cerca, eres una mujer maravillosa y realmente hermosa, una delicia.
-Una delicia….  Una forma muy peculiar de llamarme Jens
-Es la verdad, tiene que estar y ser delicioso sentir tu piel y tus labios.
-Que atrevido es usted señor Finkel, menuda forma de hablarme.
-No se moleste Aleksandra estamos aquí para conocernos, es mejor dejarnos las formalidades, vamos a ser nosotros mismos.
-Lo intentare Jens, no es fácil dejar todas esas formalidades cuando solo nos hemos visto 2 veces en toda nuestra vida, dame tiempo y veremos que se puede hacer.
Me llevo hasta un gran salón, era precioso, tenía muchos obras de arte en las paredes, muy antiguas, no sé de qué año eran, pero realmente eran impresionantes, había en el centro una larga mesa de unos 12 comensales y estaba muy bien preparada y decorada, pero al ver donde estaban puestos los cubiertos me decepcione un poco, uno en cada extremo de la mesa, no entendía el por qué de toda esa distancia cuando él quiere que seamos nosotros mismos y conocernos pero bueno, veremos cómo se desarrolla la velada.
Me volvió a coger de la mano, me seguía impresionando su gelidez, no me molestaba pero me parecía tan extraño que estando ya dentro de la casa siguiera tan helado, me resultaba un hombre misterioso, mi sexto sentido me decía que tuviera cuidado que no me fiara, pero soy débil no puedo resistirme a tan maravilloso hombre, es como si me tuviera hipnotizada y tendría que salir corriendo y ahí estaba inmóvil, sin poder hacer nada. Me acerco hasta la mesa donde muy amablemente me ayudo a sentarme para la cena y seguidamente se fue él para su otro extremo.
-Jens, me tiene desconcertada.
-Que ocurre Aleksandra.
-Me pide que seamos nosotros mismos, y veo que estas en la otra punta de la mesa, tan lejos, que de esta manera es muy frio para poder conocernos.
-No se preocupe mi dulce señorita, quería darle a usted intimidad para cenar, yo no suelo cenar mucho y no quería incomodarla mirándola, en cuanto terminemos de la cena tendremos todo el tiempo que quiera para poderme preguntar al igual que yo a ti.
-Está bien, así será.
Llamo a un sirviente con una campanilla que tenía en la mesa, y se abrió una puerta lateral, salió un señor de unos cincuenta  años, parecía cansado, de unos ojos marrones oscuros, canoso y bastante alto, Jens le pidió que empezara a servir la cena, y en tan solos cinco minutos estaba ya sirviéndome una sopa, estaba deliciosa y seguía sacando platos cual más exquisito, pero me choco una cosa, Jens no comía o por lo menos yo no lo veía comer, lo que si hacía es beber, y sinceramente el vino estaba excelente de una buena coseña, un vino francés, pero beber tanto podría ponerse ebrio, supongo que estará acostumbrado a ello y no le afectara como puede hacérmelo a mí.
Terminamos de cenar, bueno sinceramente termine de cenar, pasamos a un saloncito y ahí nos tomamos un té mientras que hablábamos sentados en un sofá de dos plazas, el estaba tan cerca de mí que nuestros cuerpos parecían echar chispas.
-Bien Aleksandra dime cosas sobre ti.
-Yo? Jens me gustaría hacerle unas preguntas en puesto de ir contando mi vida.
-Pues pregunta lo que quieras
-¿Lleva mucho tiempo viviendo en Perm?
-Pues muy poco tiempo Aleksandra, unos meses nada más
-Nunca le había visto ni sabido de que estaba por aquí hasta la fiesta de mis padres y ¿a qué se debe el estar por esta ciudad? ¿Negocios?
-No, no necesito trabajar, tengo titulo nobiliario, mi familia siempre ha tenido mucho dinero desde tiempos remotos, tenemos patrimonios que van dando sus frutos con personas competentes que nos llevan todos los negocios y podemos seguir viviendo sin preocuparnos mucho.
-Vaya eso es genial y que busca por aquí?
-Pues a una compañera con la que compartir mi vida, mis noches de soledad.
-¿Y se ha fijado en alguien en concreto?
-Aleksandra, o te haces la despistada o no quieres darte cuenta, de la que la mujer que me interesa eres tú.
Me quede helada, sonrojada, humillada, no sabía cómo tomarme esto, pero que impresentable hablarme de esa manera, no lo debo ni quiero consentir, nadie ha osado hablarme de esa manera, a la vez me sentía halagada porque la mujer que le interesa soy yo pero no son formas de tratarme, no cuando alguien le interesa de una forma especial, no he visto hombre menos romántico que a Jens, me levante de sopetón del sofá y lo encare para decirle cuatro cosas bien dichas.
-Eres de lo peor que me he podido tirar a la cara, pero ¿cómo me puedes hablar de esa manera? ¿Quién te has creído que eres? Si quieres algo de mi te aseguro que no vas por buen camino.
-Mira, como me encantas cuando sacas tu mal humor, tu fuerza y rebeldía, me interesas y mucho, desde la primera noche que te vi en la fiesta que organizaron tus padres, me siento atraído por ti, lo que quiero lo consigo y lo tengo.
-Muy seguro estas de ti mismo para afirmar eso, de que me vas a tener y me vas a conseguir.
-No dudes que sí, mi queridísima Aleksandra.
-Esto ya me parece fuera de lugar, de verdad que me dejas impresionada, cuando te pones tan impertinente, me hace querer odiarte, no soporto a los hombres como tú, con esa arrogancia y prepotencia, sabes…… esta velada por mi parte se ha acabado.
Me gire y me encaminada a la puerta para ver si estaba allí mi abrigo y en menos que de un segundo antes de que pudiera terminar el giro para marcharme me cogió del brazo estiro de mi, con tanta fuerza que golpee en su pecho, me abrazo, me tenia inmovilizada y cuando lo mire  a la cara para reprimirle, sin esperarlo me beso, me resistí, pero por mucho más que luchara no podía zafarme de su abrazo y menos de su boca, se reía entre dientes, notaba su júbilo por la lucha que tenia para despegarme de él, me apretó más fuerte y sus labios eran más apremiantes, su lengua jugaba con mis labios buscaba la mía pero no tenia respuesta, el sabia que en algún momento flaquearía por que parecía que sabia como me sentía, notaba mi estado de ánimo pero seguía sin aflojar ni un milímetro, empecé a flaquear, mis fuerzas, mi voluntad se estaba haciendo añicos y eso me daba miedo, sus manos aflojaron el abrazo y con una de ellas subió por mi espalda acariciándome, cuando llego el termino del vestido sus dedos fríos tocaron mi piel, lo cual esa sensación me hizo hacer un pequeño gemido estaba entre una mezcla de placer y de quemazón que sentía por cada franja de donde pasaba los dedos y llego hasta el cuello donde me agarro y apretó mas mi cara, mi boca sobre la suya, con la otra mano bajo hasta el final de la espalda apretando mis caderas contra las suyas y ahí es cuando ya no pude resistirme, mi voluntad se hizo pedazos y deje de luchar, me deje llevar y respondí al beso, mis labios se entreabrieron, su lengua paso entre ellos acariciando mis labios buscando mi lengua que al final encontró, esperándole, nos besamos con tanta fogosidad, que me costaba hasta de respirar, mi cuerpo temblaba al notar el suyo apretando el mío, no había ni un hueco de mi cuerpo y de mi ser que no estuviera en contacto con el suyo sus manos se movían más insistentes me acariciaba y al son de esas manos mi cuerpo bailaba era como si toda la vida lo hubiera estado haciendo, besar a Jens Finkel.
Después de unos minutos tan fogosos soltó su boca de la mía y abrí los ojos, me asuste cuando le mire, le había cambiado la cara era más dura, siniestra, sus ojos eran oscuros tenía unas facciones que daban miedo, me aleje de él para comprobar si era verdad lo que estaba viendo, pero Jens me sonrió, esos labios, esa boca a la que tanto deseaba me hizo verle, ver que todo estaba bien no se qué delirio tenia y que es lo que paso pero en un momento pensé que no era él, si no otra persona alguien más terrorífico y no podía saber el que, pero ahí estaba, este maravilloso hombre al que sin saber cómo me estaba enamorando de él, le sonreí, me acerque y le volví a besar tiernamente.
Antes de perder otra vez el conocimiento me aparte y lo mire a los ojos, que en ellos veía deseo, pasión y algo más que no podía identificar.
-Jens no puedo resistirme a lo que es evidente, te quiero, quiero pasar contigo el resto de mi vida, has ganado, has conseguido tenerme totalmente en tus brazos.
-Ya te lo dije mi querida Aleksandra, consigo todo lo que quiero y lo que quiero eres tú, a ti, y estaré aquí mañana noche, ven a mi casa otra vez, te mandare un carruaje para traerte a mi lado.
Me exaspera cuando habla con esa arrogancia pero estaba loca por él en esos momentos.
-¿Mañana noche? Y por qué no salimos mañana por la mañana a pasear a caballo ¿te apetece?
-No puedo Aleksandra, tengo cosas que hacer y no puedo dejarlo pendiente, mañana sobre las ocho tendrás un carruaje en la puerta de tu casa.
-Bien, como quieras, esperare impaciente para volver a tu lado.
Me despedí de él, no volvió conmigo a casa, eso me molesto, podía ser algo mas cortes pero bueno creo que lo tengo que querer tal como es, aunque me pueda sacar de quicio y él sabe hacerlo, le es fácil pero lo que no podía evitar es que mi corazón palpita por él, por su cuerpo, por sus labios, tengo la sensación de que algo pasa, esa cara después de haberme besado estoy segura de que fue real, pero también puede haber sido fruto de mi falta de oxigeno por el apasionado y salvaje beso que me dio Jens, mi Jens, esta noche no podre dormir ansiosa de que llegue mañana noche y poder estar con él, nerviosa y emocionada pasare todo el día pensando en sus ojos y esa boca a la que tanto adoro y ya echo de menos.

martes, 7 de diciembre de 2010

capitulo 3 MI DIARIO "HISTORIA DE UNA VAMPIRA"

29 de abril de 2010
Después de mi encuentro con Jens Finkel en el bosque estaba totalmente embotada, no sabía a qué atenerme pero tampoco me iba a molestar tanto en esas cuestiones, si quiere saber algo de mi tendrá que demostrarlo y esforzarse al respecto.
Iba paseando por las calles de Perm con mi queridísima amiga Inga Korsakov siempre hemos estado juntas desde la niñez. Teníamos una conversación tan amena y le confesé que había conocido a Jens, lo pasamos tan bien ese día juntas charlando y recordando hazañas de cuando éramos pequeñas. Fue divertido.
Ya era de noche, regresaba a casa desde la  de Inga, había poco trayecto y decidí ir andando, deseche la idea de ir en carruaje como mi buena amiga me dijo que hiciera, prefería pasear no era tanto la distancia que nos separaba. Justo antes de entrar en las inmediaciones de mi casa había un carruaje en la misma puerta principal, me sorprendió porque no reconocía quien era o podría ser, me acerque hasta el carruaje y allí estaba él, esperándome.
-Buenas noches Aleksandra
-Buenas noches Jens, ¿a que debo su visita a mi casa? ¿Tiene alguna cita con mi padre por negocios?
-No, precisamente no es a su padre a quien busco, si no a usted.
-¿a mí? Que necesita pues ya que me ha encontrado.
-Venia a invitarla a cenar como ya le dije en el bosque anoche.
-Vaya le dije que me lo pensaría, no se tenía que haber molestado, le hubiera enviado mi decisión con algún sirviente.
-No es molestia ninguna, solo que me cercioraba a que no rechazaría mi invitación y lo tengo todo preparado en mi casa para una velada que seguro sacara de provecho para conocerme como es debido.
-Pero ahora! es imposible mis padres estarán esperando para cenar
-No se preocupe por eso, ya hable con ellos para avisarles que me la llevaba a cenar, y sinceramente estaban encantados con ello.
Me quede estupefacta por todo lo que estaba oyendo, ¿mis padres de acuerdo? Eso no me lo esperaba para nada, con los estrictos que son, estaba desconcertada por todo, pero allí estaba Jens Finkel esperando mi contestación, pensaban en rechazarle e irme a casa, pero mi cuerpo decía todo lo contrario, era como un imán que me arrastraba a entrar en el carruaje, estar más tiempo con ese hombre tan perfecto y saber más cosas de él.
-Señor Finkel no creo que sea buena idea que me vaya con usted esta noche, no lo veo adecuado, cuando me he pasado todo el día fuera sin ver a mis padres.
-Si fuera a ver a sus padres y comprobar que estan encantados de que se venga conmigo, ¿me acompañara?
No había manera de deshacerme de él esta noche así que no me quedaba otra que aceptar la invitación a su velada, me quitaba todas las salidas posibles para negarme, pero me quedaba una y es apelar a mis padres.
-De acuerdo señor Finkel, primero veré a mis padres y si es como usted dice aceptare su invitación a cenar.
-Perfecto, pues vayamos señorita Aleksandra.
Me ofreció su brazo para ir a la casa y acepte, me quedé en silencio sin saber a qué atenerme, tenía la esperanza que cuando viera a mis padres pudiera poner cualquier excusa pero él estaba muy confiado de ello.
Llegamos a la puerta de casa y entramos al recibidor, me quedaba esa esperanza que mis padres realmente no aceptaran que fuera con Jens a cenar.
Nos abrió la puerta Andrey, era nuestro mayordomo, estaba en casa desde que yo tengo uso de razón, siempre ha estado con nosotros, lleva muchísimos tiempo y le tenía mucho aprecio, nos indico donde estaban mis padres y fuimos en su búsqueda.
-Buenas noches padres.
A la que mi madre se levanto por la presencia de ver a Jens, mi padre levanto la cabeza para mirar e hizo un discreto saludo, porque estaba enfrascado en sus cosas de negocios y poco caso hacia, fue mi madre quien nos atendió.
-Hola hija mía, ¿Cómo tu por aquí? No te hacíamos que vinieras tan pronto.
Luego miro a Jens y le saludo.
-Buenas noches de nuevo señor Finkel, me alegra volver a verle.
-Es un placer para mí también señora Lébedev,
¿Qué ocurre Aleksandra, algún problema?
-No madre, venía a casa para cenar con vosotros y vi al señor Finkel que me esperaba para llevarme a cenar.
-Sí, hija lo sabemos nos pidió permiso para poder llevarte a cenar con él, es muy amable.
-Pero mama, esperaba que cenáramos juntos, al no estar en todo el día con vosotros.
-No te preocupes cariño, puedes ir con el señor Finkel, nosotros ya cenamos.
Mi gozo en el pozo, no podía imaginar esta situación, realmente me sorprendió del buen agrado que tenían que me fuera con él a cenar, mis planes de hacérselo pasar mal al traste, pero bueno a ver qué pasa.
-Bien señor Finkel, permítame ausentarme unos minutos para retocarme, cuando regrese podemos irnos.
-Muy bien señorita aquí la esperare.
Subí a mis aposentos para coger algo para taparme, las noche todavía eran frescas, también para ver si estaba presentable, pero no me gustaba como iba para una cena, así que decidí cambiarme de vestido, por uno que tenía en azul turquesa, realzaba mi figura delgada, con mis ojos verdes pardos y mis cabellos de un color castaño, todo el conjunto quitaba el aliento y sabia que a él se lo quitaría seguro y esa era mi intención.
Baje las escaleras y entre al salón donde estaban mis padres y Jens, esperándome.
-Ya estoy lista señor Finkel, espero que no haya sido muy larga la espera.
Se dio la vuelta y se quedo perplejo por la visión que tenia de mí, creo que perdió hasta el habla por qué no decía ni mu, eso fue todo un triunfo para mi ego e hice al tiempo una mueca de satisfacción,  me acerque a mis padres, les di un beso de despedida y nos marchamos de casa.
Esperaba que fuera una muy buena noche…..